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25-02-2009 GTM 1

Un país de gilipollas

maty @ 16:49

Creo oportuno recordar -gracias a Javier Pastor- un viejo artículo de Arturo Pérez-Reverte, dadas las penosas circunstancias en las que vivimos y las que se avecinan, mientras seguimos bajo el yugo de la partitocracia que tiene secuestrada la democracia, gracias al aval cómplice otorgado y revalidado -elección tras elección- por la gran mayoría de los votantes españoles.

 

XLSemanal / Patente de corso Nuestros nuevos amos

A los españoles nos destrozaron la vida reyes, aristócratas, curas y generales. Bajo su dominio discurrimos dando bandazos, de miseria en miseria y de navajazo en navajazo, a causa de la incultura y la brutalidad que impusieron unos y otros. Para ellos sólo fuimos carne de cañón, rebaño listo para el matadero o el paredón según las necesidades de cada momento. Situación a la que en absoluto fuimos ajenos, pues aquí nunca hubo inocentes. Nuestros reyes, nuestros curas y nuestros generales eran de la misma madre que nos parió. Españoles, a fin de cuentas, con corona, sotana o espada. Y todos, incluso los peores, murieron en la cama. Cada pueblo merece la historia y los gobernantes que tiene.

Antiguo Nauscopio: España 20.12.2006; Patente de corso (Arturo Pérez-Reverte)

Ciertas cosas no han cambiado. Pasó el tiempo en que los reyes nos esquilmaban, los curas regían la vida familiar y social, y los generales nos hacían marcar el paso. Ahora vivimos en democracia. Pero sigue siendo el nuestro un esperpento fiel a las tradiciones. Contaminada de nosotros mismos, la democracia española es incompleta y sectaria. Ignora el respeto por el adversario; y la incultura, la ruindad insolidaria, la demagogia y la estupidez envenenan cuanto de noble hay en la vieja palabra. Seguimos siendo tan fieles a lo que somos, que a falta de reyes que nos desgobiernen, de curas que nos quemen o rijan nuestra vida, de generales que prohíban libros y nos fusilen al amanecer, hemos sabido dotarnos de una nueva casta que, acomodándola al tiempo en que vivimos, mantiene viva la vieja costumbre de chuparnos la sangre. Nos muerden los mismos perros infames, aunque con distintos nombres y collares...

 

El sentido de la vida España, país de gilipollas

España es un país con una larga tradición de mentirosos y embusteros, un país de pícaros hasta tal punto que nuestra historia refleja este rasgo con un género literario propio. La mentira es un argumento tan legítimo que está socialmente aceptado y para la mayoría es una forma de vida perfectamente viable, si no la única. Aquí nos importa un comino mentir para alcanzar objetivos meramente egocéntricos. De hecho pensamos que es el único modo de lograrlos. La mentira no sólo se tolera sino que se alienta.

Admiramos a charlatanes y a mangantes. Los ensalzamos en las revistas y en los programas de televisión. Todos queremos trincar como ellos, y lo haríamos sin pestañear si se nos bendijera con las circunstancias precisas. "Ese tío sí que sabe", decimos con una sonrisa, "Menudo fenómeno". Creemos que esas son las vidas de verdad y que las nuestras son las equivocadas...

 

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Un Comentario »

    [ "Age quod agis et bene agis" - Hagas lo que hagas hazlo bien ]

  • maty — 26-02-2009 - 19:21:47 GMT 1

    Recuerdos del día de mañana El olor, el hedor, la fragancia, y el interés

    Los politicos son la peor especie sobre la tierra, mentirosos, falaces, manipuladores, integristas, de principios volátiles...

    Una segunda especie muy dañina son los periodistas, un porcentaje de ellos, creo que alto, vendidos a los primeros o a los que luego comentaré, los empresarios, voces del amo, estómagos agradecidos, propagandistas con banderín de enganche, chantajistas sin vergüenza, standup showmans que solo buscan el cling-cling de la caja registradora y nunca la verdad...

    Una tercera especie dañina son los empresarios, pero no todos, sino aquellos que viven a la sombra de estos dos grupos de sinverguenzas...

    Una cuarta especie dañina son los ciudadanos cautivos o enfermos de idiotés. Aquellos que no les preocupa lo que digan o propongan los políticos, lo que piensen o cuenten los periodistas, lo que clamen o hagan los empresarios...

    Bueno, pues todavía hay un grupo peor aún, aquellos que de ser ciudadanos noticiados de lo que otros quieren, abren los ojos y ven que es mentira pero que de esa mentira pueden obtener beneficio...

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