Castilla, de José Martínez Ruiz "Azorín"
maty @ 21:06
Días atrás, Antonio Castillo Algarra recomendóme el libro Castilla del escritor de la Generación del 98 Azorín en los comentarios de El bombardeo de París, Azorín y la prosa castellana de Juan Pedro Quiñonero (Una temporada en el infierno); en su lectura ando estas noches; recomiendo a su vez a los lectores nauscópicos, y así ellos puedan cerrar, algún día, el círculo.
[...] Sí; tienen una profunda poesía los caminos de hierro. La tienen las anchas, inmensas estaciones de las grandes urbes, con su ir y venir incesante -vaivén eterno de la vida- de multitud de trenes; los silbatos agudos de las locomotoras que repercuten bajo las vastas bóvedas de cristales; el barbotar clamoroso del vapor en las calderas; el zurrir estridente de las carretillas; el tráfago de la muchedumbre; el llegar raudo, impetuoso, de los veloces expreso; el formar pausado de los largos y brillantes vagones de los trenes de lujo que han de partir un momento después; el adiós de una despedida inquebrantable, que no sabemos qué misterio doloroso ha de llevar en sí; el alejarse de un tren hacia las campiñas lejanas y calladas, hacia los mares azules. Tienen poesía las pequeñas estaciones en que un tren lento se detiene largamente, en una mañana abrasadora de verano; el sol lo llena todo y ciega las lejanías; todo es silencio; unos pájaros pían en las acacias que hay frente a la estación; por la carretera polvorienta, solitaria, se aleja un carricoche hacia el poblado, que destaca con su campanario, agudo, techado de negruzca pizarra. Tienen poesía esas otras estaciones cercanas a viejas ciudades, a las que en la tarde del domingo, durante el crepúsculo, salen a pasear las muchachas y van devaneando lentamente, a lo largo del andén, cogidas de los brazos, escudriñando curiosamente la gente de los coches. Tiene poesía la llegada del tren, allá de madrugada, a una estación de capital de provincia; pasado el primer momento del arribo, acomodados los viajeros que esperaban, el silencio, un profundo silencio, ha tornado a hacerse en la estación; se escucha el resoplar de la locomotora; suena una larga voz; el tren se pone otra vez en marcha; y allá, a lo lejos, en la oscuridad de la noche, en estas horas densas, profundas de la madrugada, se columbra el parpadeo tenue, misterioso, de las lucecitas que brillan en la ciudad dormida: una ciudad vieja, con callejuelas estrechas, con una ancha catedral, con una fonda destartalada, en la que ahora, sacando de su modorra al mozo, va a entrar un viajero recién llegado, mientras nosotros nos alejamos en el tren por la campiña negra, contemplando el titileo de esas lucecitas que se pierden y surgen de nuevo, que acaban por desaparecer definitivamente.
Castilla, Los Ferrocariles pág 21, 22 y 23.
José Martínez Ruiz, "Azorín"
Wikipedia ES Azorín
En los ensayos dedicados a la situación española se observa el mismo proceso evolutivo que marcó a toda la Generación del 98: si en sus primeras obras examina aspectos concretos de la realidad española y analiza los graves problemas de España, en Castilla (1912) su objetivo es profundizar en la tradición cultural española (reflexiones que surgen espontáneamente a partir de pequeñas observaciones del paisaje), además de incorporar un sentido del tiempo cíclico inspirado en Nietzsche...
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Comentarios(4) »
[ "Age quod agis et bene agis" - Hagas lo que hagas hazlo bien ]
JPQ — 16-02-2009 - 12:18:35 GMT 1
Maty,
¡Te estás "perdiendo"...!!!
Avanti..!!
Q.-
maty — 16-02-2009 - 12:40:57 GMT 1
Tampoco es para tanto, pues el libro no llega a las 200 páginas y con buen tamaño de letra.
Espero no perderme con la siguiente lectura (siguiendo los consejos de Pla): Rojo y negro de Stendhal, con más de seiscientas páginas.
En vez de arriesgarme con los "nuevos valores" de la literatura prefiero subsanar mis enormes carencias leyendo a los imprescindibles.
Angel Duarte — 16-02-2009 - 19:32:55 GMT 1
Bien hecho. El texto de Azorín, espléndido.
maty — 16-02-2009 - 21:01:13 GMT 1
Lo malo de leeros es que no deja de crecer el tamaño de mi ignorancia en todo lo relacionado con la Cultura.
Pero siempre he procurado ser un alumno aplicado y, a ser posible, superar un día a mis profesores (me falta tiempo para ello y tal vez talento -lo mío no es la escritura, en especial en los comentarios pues escribo a toda velocidad, con demasiados errores sintácticos).
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